Tres corrientes políticas, dos proyectos

Foto: Rodnei Reis
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João Sicsú  

Publicado en Carta Capital 21-5-2017

 

En los últimos años se conformaron tres corrientes políticas en el Brasil, que practican articulaciones, propaganda, agitación e intentan formar bases sociales. Pero sólo hay dos proyectos. Primero, existe el partido del grupo Globo y de los mayores bancos privados con parte del Poder Judicial, el Ministerio Público y la Policía Federal. Segundo, el partido integrado por los políticos orgánicos y patrimonialistas filiados al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el partido de los Demócratas (DEM), ex Partido del Frente Liberal (PFL) y otros grupos menores. Por último, hay una corriente de los partidos políticos de izquierda, centrales sindicales y movimientos sociales.

Aunque tengamos tres corrientes, tenemos sólo dos proyectos. El partido dirigido por el grupo mediático-económico Globo que defiende los intereses de las corporaciones transnacionales, de los banqueros y de los rentistas. El frente de izquierda, sindical y de movimientos sociales defiende un proyecto de crecimiento económico, con generación de empleos, distribución del ingreso e inclusión social. Tal proyecto es nítido cuando está en la oposición e impreciso cuando es gobierno. El partido de los políticos orgánicos y patrimonialistas está acéfalo, no tiene proyecto propio, adhirió implacablemente al proyecto del partido del grupo Globo.

El PSDB orgánico de los días de hoy es muy diferente del PSDB pensante de los años 1990. El  PMDB orgánico de hoy es más diferente aún de lo que era el auténtico PMDB de los años 1980. El partido dirigido por el grupo económico Globo ha avanzado junto con los políticos orgánicos y patrimonialistas. Siempre estarán unidos para combatir a la izquierda a través de tentativas de cooptación, persecución, criminalización o prisión de sus cuadros, líderes y movimientos. Siempre estarán unidos para dar golpes llamados impeachment (en 2016) o “revolución” (el golpe militar de 1964).

El proyecto del partido del grupo económico Globo ha sido exitoso en los últimos años. Consiguieron diseminar la idea de que siempre es preciso contener los gastos públicos (el objetivo es que sobren recursos para transferirlos a los bancos y a los rentistas). Esa idea parecía adormecida al final del año 2010. Pero volvió con fuerza a partir del año siguiente. A lo largo de los años posteriores fue ganando más fuerza, hasta que comenzó a derribar las inversiones públicas y a reducir los derechos sociales.

El  partido del grupo económico Globo hizo grandes jugadas políticas especialmente desde 2013, pasando por el golpe de 2016, hasta los días de hoy. Logró ampliar al máximo  su abanico de alianzas y constituyó bases sociales. Todos cabían dentro del proyecto del golpe: Eduardo Cunha, Sérgio Cabral, Aécio Neves, los patos de la Fiesp, clase media con camisa de CBF, evangélicos y mucho más. Todos unidos contra el modelo del gobierno Dilma que hasta podía entregar parte de lo que era requerido (y que no era poco), pero siempre dejaba la puerta abierta para el proyecto de la izquierda, de las centrales sindicales y de los movimientos sociales.

El partido del grupo económico Globo apostó al golpe y triunfó. Quien dirige el golpe es el partido del grupo económico Globo. Su proyecto es antinacional, antisocial y antidesarrollista. Cunha, Temer, Aécio, Maia, la FIESP y tantos otros son títeres acéfalos. El mayor vehículo de comunicación del país comanda al Poder Judicial, al Ministerio Público y a la Policía Federal.

El partido del grupo económico Globo apostó a Temer, pero siempre con desconfianza. Al final, el presidente ilegítimo pertenece a un agrupamiento que tiene intereses considerados menores y es reconocidamente frágil por el pasado que le es inherente. Aunque funcione como un partido, el grupo económico Globo desmoralizó a los partidos políticos que tienen un formato tradicional y ridiculizó a la política porque una organización antidemocrática no puede convivir con la política que solamente es ejercida, en su plenitud, en la democracia.

En el mundo real no todas las variables están bajo pleno control. Un movimiento del partido del grupo económico Globo, aunque controlado, alcanzó a Temer. La grabación de Temer con el dueño da JBS (industria de alimentos) es arrasadora, hiere, posiblemente, de muerte al presidente ilegítimo. Cada paso de ese proceso fue elaborado y organizado por el partido del grupo Globo. Dentro del mismo proceso, el PSDB fue desmoralizado. Desorientado, intentó abandonar el gobierno Temer, pero percibió que también se quedaría solo. El partido del grupo Globo no lo acogería, por lo menos ahora.

Se abrió entonces el camino para que el proyecto del partido del grupo Globo alcanzase su auge colocando en el sillón de la presidencia a un tecnócrata, uno de los suyos. El partido del grupo Globo no lograría colocar a un tecnócrata defendiendo su proyecto en elecciones directas. El voto popular rechazaría las reformas y la limitación de los gastos reales en las áreas de salud y educación, por ejemplo. El camino del partido de Globo es el colegio electoral y la reanudación de la votación de las reformas por parte de las marionetas.

Por el momento, el partido del grupo Globo quiere sentar a alguien de su agrupamiento en el sillón de la presidencia de la República – piloto y auto, ambos, del mismo equipo. Henrique Meirelles es el gran operador del proyecto del partido del grupo Globo dentro del gobierno. Actualmente, está a cargo del Ministerio de Hacienda. Pero podrá ocupar un superministerio o, incluso, la presidencia de la República. La otra opción del grupo Globo es Cármen Lúcia, que es el “brazo judicial” del partido. Debidamente autorizado, Meirelles ya anunció al mercado financiero que continuará en este o en el próximo gobierno.

El partido del grupo Globo ya logró la aprobación del congelamiento real de los gastos públicos por los próximos 20 años y también la tercerización irrestricta. Avanza en las reformas a la ley de Jubilaciones y a la ley laboral. Entretanto, el proyecto del partido del grupo Globo sufre fuertes resistencias desde la izquierda. Por lo tanto, continuarán los enfrentamientos y ataques contundentes a la izquierda, a las centrales sindicales y a los movimientos sociales.

En las próximas semanas y meses, quedará aún más nítido que sólo existen, de hecho, dos agrupamientos sólidos, dos proyectos y un bando de marionetas desorientadas. Los embates serán: elecciones directas versus colegio electoral; condena de Lula versus defensa de Lula; reformas desconsideradas o demoradas versus reanudación de las votaciones. Las marionetas lograrán sobrevivir si son útiles al partido del grupo económico Globo. No dejarán por eso de ser marionetas.

Traducción AmerSur

 

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