La política exterior en el Brasil de Temer: Pinheiro Guimarães entrevistado por Carta Capital

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Carta Capital entrevista a Samuel Pinheiro Guimaraes quién evalúa la política externa brasileña del gobierno Temer


 Por Sergio Lirio

Publicado en Carta Capital 17-3-2017

                                   

  1. ¿Cómo definiría el pasaje de José Serra por el Itamaraty y como evaluaría su renuncia?

SPG: el paso de José Serra puede ser definido como desastroso. Reveló una notable incapacidad para el ejercicio de la misión de Canciller. Sus pronunciamentos; su desconocimiento de temas triviales; sus tentativas de rever princípios de la política externa, tales como la no intervención en los asuntos internos de otros Estados, en especial en  América del Sur; ignorar la prioridad que la política brasileña concede a América del Sur y la necesidad de diversificar sus relaciones con todos los Estados; y la necesidad de articular la acción brasileña con la de los países de circunstancias semejantes, demuestran su falta de preparación. Finalmente, la tentativa de alinear al Brasil con la política externa norteamericana en todos los temas, sin priorizar los intereses de su país y su acuerdo con  la política general practicada por el Gobierno Temer, acreditan sus excesos. Su comportamiento reveló desprecio por los cuadros del Itamaraty y su experiencia. En Brasília, se aisló en su gabinete, dedicando especial atención a las cuestiones de prensa o pasando gran parte de su tiempo en São Paulo. Su renuncia puede estar ligada a cuatro factores: a la decepción por su pequeña influencia en el gobierno, en especial en las cuestiones económicas; a su relativa incompatibilidad con los Estados Unidos, a pesar de sus posiciones tradicionales de gran proximidad con ese país, debido a su inoportuna y depreciativa declaración sobre Donald Trump durante la campaña electoral norteamericana; a la necesidad de organizar su candidatura a presidente o incluso a gobernador de São Paulo en las elecciones de 2018; y a la precariedad de su salud, incluso física.

  1. ¿De que forma el Brasil puede recuperar el protagonismo internacional perdido recientemente?

SPG: En primer lugar, por la ejecución de una política externa que se fundamente en el respeto a los principios que garantizan el orden internacional, que protegen a los Estados más débiles y que están consagrados en la Constitución Federal y en la Carta de las Naciones Unidas: los principios de no intervención; de autodeterminación; de igualdad soberana y reciprocidad. En segundo lugar, por una política externa que priorice el desarrollo del Brasil, en todas sus dimensiones, y la ampliación de su participación en los organismos internacionales, incluso en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En tercer lugar, por la denuncia firme y serena de toda acción arbitraria y violenta, en especial de las Grandes Potencias, contra los Estados periféricos y frágiles. En cuarto lugar, que la localización geográfica del Brasil, sus fronteras y número de vecinos; la dimensión del território y su población; la riqueza de sus recursos naturales y el elevado grado de urbanización e industrialización le imponen una estrategia de política externa de afirmación nacional. La acción serena y prudente de los ejecutores de la política externa, su conocimiento de los temas y su determinación en la defensa de los intereses del Brasil delante de cualquier Estado son factores indispensables para recuperar el respeto y el protagonismo internacional. Sólo es respetado quien se respeta y defiende sus intereses.

  1. ¿ Cree que los EUA, en la presidencia de Donald Trump, apoyará la idea de un Estado único Israel-Palestina como pretenden los israelíes?

SPG: Creo que muchas de las manifestaciones iniciales sobre política externa emitidas por el Presidente Trump, como las que se referían a la OTAN, a México, a Australia, a Europa, a China, a Rusia e Israel, van a ser modificadas. La cuestión de Israel es vital para los pueblos árabes y musulmanes. Los intereses norteamericanos en estos países, en especial debido al petróleo, son tan grandes y estratégicos que las presiones internas en los EUA serán más intensas para que el gobierno Trump vuelva a su posición tradicional:

  • financiar a Israel en un monto superior a los 3 billones de dólares por año, lo que sustenta a la economia y al poder militar israelí;
  • apoyar al Gobierno de Israel militarmente y en actividades de inteligencia;
  • aceptar disimuladamente la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania y condenarlos retoricamente;
  • apoyar la solución de dos Estados;
  • apoyar la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el retiro israelí de los territorios ocupados en 1968, pero no hacer nada en la práctica, para implementarla.
  1. ¿Como explicar esta ola reaccionaria en el planeta?

SPG: la ola reaccionaria comienza en 1979 con la ascensión de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Helmut Kohl al gobierno de sus respectivos países. Ellos promovieron el combate a las políticas y programas keynesianos; la desregulación del sector financiero y de las megaempresas (fin de las leyes anti-trust). Adoptaron políticas neoliberales que enfrentaron agresivamente lo que Reagan denominó el Imperio del Mal y a todos los regímenes de economía mixta y de políticas externas menos sumisas. La desintegración de la Unión Soviética en 1991, la gradual adhesión, a partir de 1979, de China al capitalismo y la abrumadora victoria norteamericana em la Guerra do Golfo, permitieron al primer Bush proclamar un Nuevo Orden Mundial, con hegemonía norteamericana, la única Grande Potencia mundial, en un mundo unipolar. A partir de esta victoria del capitalismo neoliberal sobre el socialismo estatal, los gobiernos de la periferia y del centro adhirieron al capitalismo salvaje y a las políticas neoliberales, sintetizadas em el Consenso de Washington, con la reducción de los derechos de los trabajadores y de los derechos civiles. Éstos, en especial a partir de 2001, con la legislación estadounidense e internacional de combate al terrorismo, el nuevo enemigo, el aumento de los gastos militares y la restricción a los derechos civiles. La recesión, que se inició en 2007, se prolongó y transformó en  estancamento y trajo aparejado un nuevo elemento que impulsó la onda reaccionaria, el colapso de la economia globalizada, por la bancarrota del sistema financeiro y la necesidad de su recuperación a través de enormes recursos del Estado. Sin embargo, el establishment señala como responsables de la crisis a los gastos sociales y salariales. Las políticas recesivas implementadas para recuperar a “confianza” de los inversores (el capital) llevaron al desempleo y a  las reducciones de salarios, de derechos laborales y previsionales. Además estimularon la xenofobia y los movimientos de derecha para justificar agresiones militares a países como Líbia y Síria, donde ya murieron más de 400 mil personas, generando las olas de refugiados, desplazados e inmigrantes y las políticas anti-imigrantes en los países centrales.

  1. ¿Por qué ha sido tan fácil derrumbar a las políticas progresistas en América del Sur, principalmente en Argentina y en Brasil?

SPG: Hay cuatro factores principales que permitieron el desplazamiento de las políticas progresistas a partir del derrumbe de los gobiernos que las promovieron:

  • Las operaciones de regime change, de golpes de Estado “suaves” desencadenados por los Estados Unidos, luego de las victorias democráticas de Chávez; Lula; Kirchner; Tabaré, Evo, Lugo y Correa, porque los programas progresistas y de afirmación nacional que ejecutaron, afectaron, en mayor o menor medida, los intereses políticos y económicos norteamericanos;
  • En segundo lugar, la fuerte y articulada reacción de las clases hegemónicas, beneficiarias por siglos de mecanismos de concentración de la riqueza, el ingreso y el poder, contra los programas progresistas, a favor de los trabajadores y los miserables, implementados por esos gobiernos, a través de la articulación sistemática y permanente de los medios de comunicación y de los poderes Legislativo y Judicial contra aquellos;
  • En tercer lugar, la no movilización, en mayor o menor escala, de las masas beneficiarias en defensa de sus programas y del esclarecimiento sobre los mecanismos de dominación de las clases hegemónicas;
  • En cuarto lugar, em el caso de algunos países, la incapacidad política y de visión estratégica de los gobernantes.
  1. ¿Estima que el proceso de globalización está en peligro, por el ascenso del populismo de derecha?

SPG: el proceso de globalización, de creación de una economía global, fue impulsado por las megaempresas transnacionales (y sus gobiernos de origen), con el objetivo de eliminar los obstáculos a su progreso en todos los mercados en busca de mayores lucros, bajo la orientación y propaganda ideológica del neoliberalismo. La globalización llevó a una mayor concentración de la riqueza y el ingreso dentro de los países, desarrollados y subdesarrollados, y entre los países.     El proceso de globalización llevó a la crisis financiera, económica y social de 2007 y a la consagración, ideológica, bajo “el nuevo concepto” de cadenas globales de valor, de la división internacional del trabajo entre las economías altamente desarrolladas y tecnológicas y las economías periféricas, produtoras y exportadoras de materias primas y de manufacturas simples. Este proceso de globalización no benefició al Brasil, pues acentuó su característica de economía primario-exportadora y concentró la renta en el campo y en el sector financiero. El populismo de derecha es una consecuencia del proceso de globalización en la medida que muchos partidos y gobiernos de izquierda adhirieron a las visiones y políticas neoliberales, permitiendo que, en nombre de una pseudo-utopía capitalista globalizante, los trabajadores de sus países quedasen desempleados y fuesen víctimas de políticas sociales anti-trabajo.

  1. ¿De cualquier forma, los grandes tratados internacionales deben pasar por una fase de congelamiento, no?

SPG: creo que si. El Informe anual sobre política comercial enviado por el Presidente Donald Trump al Congresso indica esta orientación de política comercial, dando preferencia a los acuerdos bilaterales para reducir el déficit comercial estadounidense. Esto implica el unilateralismo,  la resurrección de las prácticas de retaliación previstas por la Sección 301 de la Ley de Comercio norteamericana contra las politicas juzgadas “injustas”, o sea el desprecio por la Organización Mundial de Comercio-OMC y su sistema de solución de controversias. Dice el Informe (y, por lo tanto, el Presidente Trump):

“Desde que los Estados Unidos obtuvieron su independencia, ha sido un claro principio de nuestro país que los ciudadanos norteamericanos están sujetos sólo a las leyes y reglamentos dictados por el gobierno de los Estados Unidos, no a las decisiones adoptadas por gobiernos extranjeros u organizaciones internacionales”.

Para el Brasil, es preferible el sistema multilateral de negociación y solución de controversias de la OMC, donde tenemos mayor capacidad de articular, con otros países, la defensa de nuestros intereses económicos. Por otro lado, los grandes acuerdos internacionales, que han sido tan exaltados por la prensa y la academia, no atenderían a nuestros intereses y no podríamos participar em ellos. En el caso del TransPacific Partnership-TPP, por no ser un país del Pacífico y en el TransAtlantic Trade and Investment Partnership-TTIP, por no ser um país europeo.

  1. Usted percibe intereses geopolíticos por detrás de la Operação Lava Jato?

SPG: Es importante  señalar que existen intereses geopolíticos detrás de la Operação Lava-Jato, pero más relevante es tratar de identificar las consecuencias geopolíticas para el Brasil y su proyecto nacional. El proyecto nacional brasileño tiene las siguientes características:

  • Construir una economía moderna industrial capitalista;
  • Construir un sistema de defensa, de naturaleza disuasoria, a través del programa del submarino nuclear y la expansión de la indústria aeronáutica y espacial;
  • Construir gradualmente, a través de la acción del Estado, un sistema económico y social menos desigual en términos regionales, de ingreso, de etnia, de género etc.;
  • Desarrollar una política externa soberana con los siguientes instrumentos y objetivos:
  • articular un bloque político sudamericano, la UNASUR;
  • articular un bloque latinoamericano, la CELAC;
  • fortalecer un bloque regional en la América meridional,  el MERCOSUR;
  • desarrollar relaciones políticas y económicas con todos los países, sin prejuzgar sobre sus regímenes políticos, económicos y sociales;
  • reformar los organismos internacionais, en especial el Consejo de Seguridad de la ONU y los organismos financieros como el FMI, para conquistar la posibilidad de mayor participación y defensa de los interesses brasileños;
  • articular alianzas con los grandes Estados de la periferia, como el IBAS (India, Brasil y África del Sur) y el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y África del Sur).

Estos objetivos confrontan profundamente com los interesses de los Estados Unidos y sus potencias aliadas, o no aliadas, como es el caso de China y Rusia. A ninguna Gran Potencia, a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, a las potencias nucleares y misilísticas y a las grandes potencias económicas como Japón y Alemania no les interesa el surgimiento de otra potência. Es decir de un Estado autónomo y soberano, pues ello perjudica sus intereses de obtener acesso a todos los mercados productivos y financeiros a través de la disputa por una mayor porción de la riqueza y del poder político y militar mundial. La acción geopolítica externa se desarrolló de la siguiente forma:

  • como se tornó público y reconocido por el gobierno norteamericano, la NSA (National Security Agency) hace décadas monitorea y graba todas las comunicaciones electrónicas entre todas las personas en el mundo, en especial los aparatos celulares de los líderes (Angela Merkel y Dilma Rousseff)  y las  principales autoridades de todos los gobiernos.  Tales informaciones pueden ser transmitidas a las megaempresas estadounidenses y sirven a su política externa;
  • El Juez Sergio Moro, como muchos de los fiscales de la Operação Lava Jato, fue entrenado en programas especiales, patrocinados por el gobierno norteamericano y mantiene permanente contacto con las autoridades estadounidenses;
  • El Foreign Corrupt Practices Act (FCPA) es un poderoso instrumento contra las empresas extranjeras que compiten con las megaempresas norteamericanas en el mercado mundial, esto es en el mercado de cada país;
  • el gobierno norteamericano, a través del Departamento de Justicia y del FBI; por medio de acuerdos, provee información a la Polícía Federal y a los Fiscales del Ministerio Público brasileños para auxiliar a sus investigaciones.

Em este contexto, la Operação Lava Jato tiene importantes consecuencias geopolíticas, y colabora con los objetivos de las Grandes Potencias, en especial los de Estados Unidos, por las siguientes razones:

  • desanima la autoestima de la sociedad brasileña, convencida por los medios de comunicación de su corrupción intrínseca y excepcional;
  • contribuye a afectar el prestigio político de los partidos de izquierda y progresistas en general;
  • afecta el prestigio y la capacidad de articulación do Brasil en América Latina y en especial, en América del Sur;
  • contribuiye a desarticular la aliança política entre los Estados de América del Sur (UNASUR) y de América Latina (CELAC);
  • corroe el prestigio político y económico brasileño en África occidental;
  • socava la posición del Brasil en el agrupamiento BRICS y en las Naciones Unidas;
  • desarticula y destruye a las grandes empresas brasileñas del sector construcción y de ingeniería pesada que eran altamente competitivas;
  • abre el mercado brasileño, estimado en más de um trillón de dólares, a las megaempresas internacionales de construcción de grandes obras de infraestructura. Es decir que las empresas locales dejan de competir con las extranjeras.
  • contribuye a desacreditar al BNDES como agencia de financiamiento de la política comercial brasileña;
  • al desmoralizar al Estado, contribuye a la idea de reducción al mínimo del Estado brasileño, principal instrumento capaz de vencer los desafios del desarrollo, de soberanía y de reducción de las desigualdades.
  1. ¿Hay alguna semejanza entre este momento histórico y los años 30 del siglo pasado?

SPG: A partir de la Revolución de 1930, se inició en el Brasil el proyecto de construcción de una economía moderna capitalista industrial, de organização de su mercado de trabajo, de consolidación de la unidad nacional, de construción de un Estado capaz de enfrentar los desafíos de construcción de la infraestructura de energía y transportes y de financiamiento de su sector privado. La tentativa de construcción de una economía moderna industrial y capitalista em el Brasil enfrentó uma fuerte oposición de las clases hegemónicas tradicionales situadas em el sector agropecuario, defensoras del neoliberalismo y la tradicional división internacional del trabajo que reserva al Brasil el papel de productor y exportador de productos primários. Más recientemente el Brasil permite  que su territorio sea explotado, por megaempresas transnacionales, sin capacidad de desarrollo tecnológico e importadoras de productos industriales sofisticados y de  capitales predadores y especulativos. El contraste entre los años 30 y el período que se inició con Fernando Collor y Fernando Henrique Cardoso es que, en este último, las clases hegemónicas brasileñas, en alianza con las clases hegemónicas del Imperio norteamericano, retomaron su proyecto de congelar al Brasil como productor primario, sin industria de capital nacional, con la reducción del Estado al mínimo, sin capacidad de reglamentar y emprender y con la reducción de los derechos de los trabajadores y del costo del trabajo. Vivimos, en el momento actual, la desconstrucción del proyecto que se inició en 1930 de construcción de una economía moderna capitalista industrial, soberana y menos desigual. Las clases hegemónicas tradicionales intentan finalizar la tarea que iniciaron en 1990 y que se interrumpió en el 2003, con la victoria del Presidente Lula en las elecciones. Como declaró el principal ideólogo y líder de las clases hegemónicas, Fernando Henrique Cardoso, en un momento revelador de rara sinceridad:

“Nuestro objetivo es acabar con la Era Vargas!”

y ahora tratan de consagrar en la Constitución, a través de una mayoría corrupta en el Congreso  y de una circunstancia fortuita, sus designios antinacionales, antisociales, anti-trabajador, anti-pueblo y su política de subordinación al mega-capital internacional de las grandes corporaciones productivas y, en especial, las financieras. El pueblo brasileño no permitirá que los objetivos de las clases hegemónicas y sus representantes políticos, cuya naturaleza e instrumentos son antidemocráticos, concentradores del ingreso y la riqueza, contrarios al capital y al trabajo nacionales, se consoliden. El pueblo vencerá en las elecciones presidenciales de 2018 y el  proceso de construcción de una sociedad desarrollada, dinámica, democrática, pero más justa y soberana, que se inició en 1930, será retomado.

Traducción AmerSur

 

 

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